Hugelhof con chocolate y almendras para las 10.000 visitas

Regreso de las vacaciones con una noticia fabulosa: ¡Sweetmariquilla ha superado las 10.000 visitas! Es maravilloso. Y todo, gracias a vosotros, que estáis al otro lado. Mantener una bitácora virtual tiene muchas ventajas pero también sus inconvenientes: me encantaría daros un fuerte abrazo y expresaros personalmente mi gratitud por vuestro apoyo y confianza. Como no puede ser y lo que no puede ser es imposible (aunque algunas marcas deportivas nos animen a creer lo contrario, siguiendo la máxima “querer es poder”), la manera de demostrar mi agradecimiento es, no podía ser de otra forma, compartir una receta con vosotros.

Hughelhof con chocolate y almendras

Hugelhof con chocolate y almendras | Sweetmariquilla

Y a una celebración tan especial como ésta le corresponde una receta también muy especial: el hugelhof. En esta ocasión, con chocolate y almendras. El hugelhof es un bizcocho de origen alemán cuya textura es bastante similar a la de los bollos. Pertenece a la categoría de las masas levantes y, en su posterior evolución “al otro lado del charco” -adonde llegó de la mano de los exiliados judíos-, dio lugar a los exquisitos bundt cakes. Podéis leer más sobre su historia en esta entrada.

Hugelhof con chocolate y almendras

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Hace un par de meses, cayó en mis manos una copia de una joya de la repostería tradicional: el manual de la marquesa de Parabere, María Mestayer de Echagüe. Es uno de esos libros que merece la pena tener aunque nunca jamás probemos las recetas que propone (a decir verdad, esto sería una locura: ¿alguien podría resistirse?). Además de una gran cantidad de postres y dulces de diferente índole, el manual constituye una pequeña ventana a la España de la época: la primera versión de Confitería y repostería se publicó en 1930 y los comentarios que acompañan a las sucesivas ediciones son curiosísimos.

Hugelhof con chocolate y almendras

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Hagamos un pequeño esfuerzo retrospectivo y recordemos que en aquella época no había frigoríficos más que en las casas de los muy ricos, por lo que la Marquesa da consejos de conservación, los hornos de gas se regulaban según “suave, medio, fuerte o muy fuerte”, las mujeres experimentaban una situación de desigualdad y se ocupaban de “las labores propias de su género” (léase limpiar, cocinar, coser, planchar, parir, criar…), el país vivía una época de tensión política que desembocaría en la guerra civil y la posterior dictadura, y se sobrellevaría una crudísima postguerra durante la que muchísimas familias verían vetado su acceso a determinados productos, en ocasiones de primera necesidad.

Hugelhof con chocolate y almendras

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Todos estos aspectos de la sociedad de la primera mitad del siglo XX en España se ven reflejados en las propuestas de la Marquesa, además de en su forma de expresión, que ahora puede resultar anticuada y ligeramente pomposa. Es curioso cómo propone alternativas más económicas a algunas de las recetas, sustituyendo ingredientes de difícil acceso por otros más baratos o fáciles de encontrar; la levadura química, omnipresente en las cocinas actuales, aparece como un nuevo invento culinario de mucha utilidad en determinadas recetas pero inservible para la mayoría de ellas; el aroma cítrico lo obtiene frotando azúcar en trozo contra las cáscaras de la fruta…

Hugelhof con chocolate y almendras

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Muchos bloggers han hablado antes que yo de esta extraordinaria mujer que se puso Bilbao por montera (gracias, eso sí, a su condición social y económica tan privilegiada) así que, en lugar de repetir sus palabras, os remito a sus entradas, particularmente las dos escritas por Biscayenne: una y dos. Lo que sí os recomiendo entusiasta es no dejar de conocer este personaje sin par porque merece la pena. De esta manera, podemos pasar a la receta: una riquísima versión del tradicional hugelhof alemán.

Hugelhof con chocolate y almendras

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HUGELHOF CON CHOCOLATE Y ALMENDRAS

Receta basada en la de María Mestayer de Echagüe, marquesa de Parabere

Ingredientes:

     1 cc = 1 cucharadita de café (5 ml)

  • 375 gr de harina de fuerza
  • 10 gr de levadura seca ó 25 gr de levadura fresca de panadería (la química, tipo Royal, no sirve)
  • 4 huevos M a temperatura ambiente
  • 75 gr de azúcar blanco granulado
  • 1 cc de pasta de vainilla
  • 1/2 cc de sal
  • 175 gr de mantequilla a temperatura ambiente, más un poco para untar el molde
  • 200 gr de chocolate troceado
  • 100 gr de almendras picadas
  • 150 ml de leche entera templada

Elaboración:

Unta el molde (preferiblemente de chimenea) con abundante mantequilla. Insiste en las esquinas y los rincones, en caso de que los haya. Reserva.

Tamiza la harina y, si utilizas levadura seca, añádela, mezclando bien con unas varillas manuales. Haz un pozo en el centro y reserva. Si empleas levadura fresca, deslíela en dos cucharadas de leche templada; prepara la harina como se indica anteriormente.

Bate los huevos con la pasta de vainilla, añádeles el azúcar, la sal, el chocolate y las almendras y mezcla bien. Vierte la mezcla de huevos en el pozo de harina y también la levadura fresca, mezclando ambas con cuidado de no incorporar la harina (emplea dos dedos en movimientos circulares).

Corta la mantequilla en pedacitos y añádela también al pozo de harina. Con dos dedos y realizando movimientos circulares, comienza a incorporar la harina poco a poco, deshaciendo los grumos que puedan surgir. Conforme la masa lo vaya necesitando, vete agregando la leche. Cuando todos los ingredientes se hayan integrado pero siempre sin amasar, traslada la masa al molde. Agítalo ligeramente para igualar la masa y permitir que encuentre su sitio. Cubre el molde con un trapo limpio y deja reposar la masa en un lugar cálido hasta que doble su volumen y comience a agrietarse (la mía reposó 3 horas en una habitación a 26ºC). Procura no excederte en el tiempo de espera porque la masa puede secarse e incluso comenzar a perder el aire que haya incorporado durante la fermentación de la levadura.

Si andas apurado con el tiempo, prepara la masa la víspera y déjala reposar en el frigorífico hasta el día siguiente; el frío ralentiza la fermentación y no tendrás que estar tan pendiente, pero sé prudente: también puede estropearse si la dejas en el frigorífico demasiado tiempo. Sácala una hora antes de hornear para que adquiera la temperatura ambiente y termine de hincharse.

Precalienta el horno a 180°C con calor superior e inferior, sin aire. Hornea el bizcocho 30 minutos o hasta que al pincharlo con un palillo largo, éste salga limpio y seco. Sácalo entonces del horno, déjalo reposar 10 minutos y desmóldalo con cuidado, dejándolo enfriar por completo sobre una rejilla.

Hugelhof con chocolate y almendras

Hugelhof con chocolate y almendras | Sweetmariquilla

Los consejos de Sweetmariquilla:

  • Uno de los secretos para que este hugelhof resulte exquisito es emplear una mantequilla de gran calidad. Yo procuro adquirir mantequilla artesana realizada con leche fresca. Su vida es más corta pero el sabor es incomparable.
  • La receta original indica solamente 50 gr de azúcar. Puedes añadir un poco más,  tal y como yo he hecho, pero este pastel no debe ser demasiado dulce. En la receta original se emplean solamente tres huevos, pero al añadir las almendras y el chocolate la masa resulta un poco seca.
  • Si los huevos que usas son de tamaño L o incluso mayores, reduce la cantidad de leche para que la masa no tenga demasiada proporción de líquido.
  • La masa se hincha mucho y sigue haciéndolo durante la cocción, así que elige un molde de paredes altas para que no se desborde.
  • Este bizcocho es exquisito per se, pero puedes servirlo con un chorrito de chocolate caliente y una bola de helado (de nata, de vainilla, de almendra…), con un coulis de fruta, con nata montada, etc.

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