Pobre de mí… ¡Ya falta menos para el glorioso San Fermín!

Pobre de mí, pobre de mí
que se han “acabao” las fiestas de San Fermín.

Al filo de la medianoche de cada 14 de julio (o de la madrugada del 15, según se mire), se dan por finalizadas las fiestas españolas más internacionales: las que se celebran todos los años en Pamplona, en honor de San Fermín. Entonado por cientos de personas, el “Pobre de mí” es una gran tradición en la ciudad. Apenas dura unos minutos, durante los que se despiden con emoción las fiestas que acaban de pasar y se celebra la próxima llegada de las siguientes al grito de “Ya falta menos para el glorioso San Fermín”. Los asistentes se congregan en la plaza del Ayuntamiento, con ánimo mucho más tranquilo y ambiente más familiar que ocho días antes durante el txupinazo, y a la luz de las velas se quitan el pañuelo rojo y cantan. Cantan el “Pobre de mí” encadenado con el “Ya falta menos” y otras muchas piezas festivas, celebrando ya las fiestas venideras, el próximo 6 de julio.

"Pobre de mí", fiestas de San Fermín en Pamplona

“Pobre de mí”, fiestas de San Fermín en Pamplona

Pero, además de la fiesta, el encierro y las historias de juerga y alcohol, ¿qué conocemos sobre San Fermín?

Cuenta la leyenda -porque ha quedado probado por diferentes especialistas en distintos estudios que la historia del santo es una leyenda sin base histórica- que allá por los inicios de la era cristiana vivía en la ciudad de Pompaelo (actual Pamplona, fundada sobre un antiguo asentamiento vascongado y renombrada en honor de Pompeyo durante la conquista romana) un senador pagano llamado Firmo. Durante su gobierno, llegó a la urbe el predicador Honesto, enviado por San Saturnino para convertir a los pamploneses. Entre quienes adoptaron la fe de Cristo se encontraba la familia de Firmo, aunque no se bautizaron hasta escuchar predicar al mismo Saturnino. El hijo de Firmo, Fermín, fue educado por Honesto en el catolicismo y, al cumplir los diecisiete años, comenzó a predicar por los alrededores de la capital.

Muffins de queso, almendra y cereza

Muffins de rojo y blanco: queso, almendra y cereza | Sweetmariquilla

La fe del joven Fermín debía de ser fuerte porque, cuando tuvo veinticuatro años, su padre le envió a Toulouse, donde siguió sus estudios y fue consagrado obispo por el arzobispo de la ciudad, Honorato. Así ascendido, Fermín regresó a Pamplona como su primer obispo, donde permaneció hasta la edad de treinta y un años. Entonces decidió continuar su labor evangelizadora y se trasladó a la Galia. Predicó en Aquitania, Auvernia y Anjou y, finalmente, se estableció en Amiens, donde bautizó a más de 3000 paganos en tan solo cuarenta días.

Muffins sangermineros de queso, almendra y cereza

Muffins de rojo y blanco: queso, almendra y cereza | Sweetmariquilla

Esta conversión masiva, a la que se añade algún conflicto previo con las autoridades en las diferentes versiones, provocó que enseguida Fermín fue apresado, encarcelado, torturado y decapitado en secreto un 25 de septiembre (fecha en la que, actualmente, se celebra su martirio y, en Pamplona, el fin de semana anterior o posterior, lo que se conoce como San Fermín txiquito o de Aldapa). El cuerpo del santo fue rescatado por algunos fieles y ocultamente sepultado. Sin embargo, fue hallado “milagrosamente” el año 615 en el episcopado de San Salvio y trasladado a la ciudad más cercana.

Muffins de queso, almendra y cereza

Muffins de rojo y blanco: queso, almendra y cereza | Sweetmariquilla

Las primeras referencias históricas a San Fermín datan del siglo IX, cuando Jacobo de Voragine relató su biografía en el libro La leyenda dorada. En un primer momento, la leyenda de San Fermín se gestó en Amiens, ciudad en la que supuestamente murió y de la que también es patrón, y llegó a Pamplona cuando su arzobispo, Pedro de París, tuvo noticia de ella en el siglo XII. El prelado llegó a la capital del Reyno no solamente portando la historia sino también una reliquia de la cabeza del santo. Pero hubo que esperar hasta el siglo XVIII para que se escribiese la versión pamplonesa de la historia de San Fermín, las Actas sinceras de Miguel Joseph de Maceda.

Tiernos en el interior

Muffins de rojo y blanco: queso, almendra y cereza | Sweetmariquilla

Hasta el año 1591, las fiestas en honor de San Fermín se celebraban el 10 de octubre. El tiempo otoñal que ya estaba bien asentado para esa fecha fue, al parecer, el motivo de que la fiesta se trasladase a julio, haciéndola coincidir con la feria taurina que tenía lugar durante sus primeros días. De esa manera, se unieron culto religioso y tauromaquia. Con el paso del tiempo, a estos festejos se sumaron actuaciones musicales, circenses, teatrales, pirotecnia y un largo etcétera, convitiéndose en lo que son hoy: las mejores (y posiblemente más conocidas gracias a Hernest Hemingway) fiestas del mundo mundial.

Muffins de queso, almendra y cereza

Muffins de rojo y blanco: queso, almendra y cereza | Sweetmariquilla

Los de este año serán recordados como los sanfermines de las 12h19 y, tristemente, del tapón en el callejón. Tampoco olvidaremos la polémica que, con motivo de las grandes aglomeraciones (y no solamente en San Fermín, sería injusto afirmar que no ocurre en otras ocasiones aunque sea lamentable y reprobable en todas ellas), se ha desatado alrededor del acoso sexual a las mujeres, fundamentalmente a causa de la publicación de unas fotografías bastante desagradables para todas las mujeres. Pero serán también aquellas fiestas de la solidaridad, en las que los mozos del encierro pusieron en riesgo sus vidas para salvar las de otros corredores, las de la actitud ejemplar de la mayoría de la población haciendo caso omiso de las provocaciones políticas de una minoría y, como cada año, las de la alegría compartida. Para despedirlas desde esta pequeña ventana al mundo, la receta que os propongo hoy (y que no tiene nada de sanferminera ni de navarrica salvo las cerezas de Etxauri) también va vestida de rojo y blanco. Y dentro del traje…

Muffins sanfermineros

Muffins de rojo y blanco: queso, almendra y cereza | Sweetmariquilla

MUFFINS DE QUESO, ALMENDRA Y CEREZA

Receta de Sweetmariquilla

Ingredientes para 24 muffins de tamaño estándar:

     1 cs = 1 cucharada sopera          1 cc = 1 cucharadita de café

  • 250 gr de cerezas deshuesadas, pesadas después de deshuesadas, cortadas en trocitos pequeños
  • 1 cs de zumo de limón recién exprimido
  • 3 huevos de tamaño M, a temperatura ambiente
  • 150 ml de aceite de girasol
  • 150 ml de leche entera a temperatura ambiente
  • 100 gr de queso en crema suave a temperatura ambiente
  • 1 cc de extracto de vainilla
  • 1/2 cc de extracto de almendra amarga
  • 60 gr de almendra molida
  • 60 gr de almendra fileteada
  • 360 gr de harina todo uso
  • 1 cs de de levadura química
  • 150 gr de azúcar blanco granulado
  • 1 pizca de sal

Elaboración:

Precalienta el horno a 160° C.

Coloca las cápsulas de papel en los moldes para muffins.

Vierte el zumo de limón sobre los trocitos de cereza y mezcla bien para evitar que se oxiden. Reserva.

En un bol, tamiza la harina, la almendra molida y la levadura, añade la sal, la almendra fileteada y el azúzar y mezcla bien con unas varillas manuales. Separa una cucharada de esta mezcla. Reserva.

En otro bol bien grande, mezcla los huevos, la leche, el aceite, el queso cremoso y los extractos de vainilla y almendra. Hazlo a mano, con unas varillas, hasta que los ingredientes se integren y no queden grumos de crema de queso. Vierte la mezcla de harina sobre la de huevos y bate de nuevo, solamente hasta que se incorpore. Añade a las cerezas la cucharada de harina que habías separado, imprégnalas bien (esto evitará que se hundan hasta el fondo de los muffins durante el horneado) y agrégalas a la masa. Revuelve ligeramente con una espátula de silicona para repartir las cerezas.

Vierte la masa en las cápsulas y hornea durante 20-25 minutos o hasta que los muffins estén cocidos. Compruébalo pinchando uno de ellos con un palillo: debe salir limpio.

Saca los muffins del horno, déjalos reposar no más de 5 minutos y desmóldalos, colocándolos sobre una rejilla para que se enfríen por completo.

Muffins sanfermineros

Muffins de rojo y blanco: queso, almendra y cereza | Sweetmariquilla

Los consejos de Sweetmariquilla:

  • Elige ingredientes de calidad para un resultado perfecto.
  • Evita los lácteos desnatados. Además de influir en el sabor de los muffins, también son responsables de la textura, pues la densidad de la leche desnatada o “semi” no es, ni por asomo, la misma que la de la entera.
  • Puedes sustituir la crema de queso por un yogur natural (125 ml) o aumentar la cantidad restándola de la leche, aunque en este caso es posible que el sabor enmascare la sutilidad de la almendra.
  • No dudes en aumentar la cantidad de cerezas pero no te excedas o, de lo contrario, la masa puede no subir correctamente.
  • No hay problema en que los muffins rebasen el borde de las cápsulas al hincharse durante el horneado, así que puedes llenarlas por encima de los 3/4 de su capacidad, pero no te emociones…
  • Esta receta proporciona unos muffins bastante blancos. No vayas a creer que están crudos y los dejes en el horno hasta que se resequen como las uvas pasas.
  • Añade una cucharada de licor de cerezas o kirsch para un resultado todavía más aromático.
  • Lee un poquito más sobre los muffins en esta entrada: Muffins vs. Cupcakes vs. Muffins.
  • Más recetas con cerezas:
  • Quizás quieras leer algo más sobre la leyenda de San Fermín y las fiestas a él consagradas. Puedes hacerlo en estos sitios:

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