¡Nieve!

La nieve es lo que echamos de menos en Navidad desde hace varios años. No hay forma de tener una estampa navideña como las de las películas hollywoodienses. ¿Será que nos quieren engañar presentándonos un mundo de fantasía que poco se corresponde con la realidad? No sé, no sé…

Nieve de galletas

Es curioso cómo un fenómeno meteorológico trastoca tanto la vida cotidiana, sobre todo en las ciudades. Las horas previas a la nevada son extrañas: los animales suelen presentirlo y se ponen muy nerviosos, el aire huele diferente, el cielo adquiere tintes extraordinarios. Cuando los primeros copos empiezan a caer, la mayoría de la gente se ilusiona: miramos al cielo con alegría y realizamos exclamaciones de sorpresa. Si, además, la nieve consigue cuajar, ¡qué os voy a contar! Y si bien es cierto que, con el paso del tiempo, en la ciudad es un engorro y una cochinada, ¿a quién no le emociona una nevada navideña?

Nieve de galletas

Pero este año, no parece que se vayan a cumplir nuestras expectativas. Y como me resisto a no ver la nieve más que de lejos, en las cumbres de las montañas cercanas que rodean mi pequeña ciudad, he decidido ponerle remedio. ¿Cómo? Pues con el horno, ¡naturalmente! Tenía sin estrenar un precioso cortador de galletas con forma de cristal de nieve y cada vez que lo veía en la caja estaba segura de que me hacía señales luminosas: brillaba mucho más que los otros. Así que he aprovechado un encargo para fabricar mi propia nieve artificial.

Nieve de galletas

Mi tía Pilar tiene la mejor zapatería del mundo. ¿Exagerada yo? ¡Qué va! El caso es que ha querido agasajar a su clientela con un pequeño y dulce detalle: galletas decoradas. Durante estas fiestas, sus clientas no sólo serán las mejor calzadas y más estilosas sino ¡también las más gourmandes!

Nieve de galletas

GALLETAS DE AZÚCAR DECORADAS: Cristales de nieve

Ingredientes para 50 galletas de 8 cm:

1 cc = 1 cucharada de café     1 cs = 1 cucharada sopera

  • 2 huevos
  • 300 gr de azúcar granulado*
  • 750 gr de harina todo uso
  • 350 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 2 cc de extracto de vainilla
  • 1 cc de extracto de limón
  • 2 cs de leche
  • 1/4 cc de sal

* El azúcar granulado suele notarse en el resultado final porque no se funde con el resto de los ingredientes como el azúcar glas. En esta ocasión, no me importaba porque iba a decorar las galletas en toda su superficie. Sin embargo, si quieres degustarlas  sin glasa o a la hora de decorarlas vas a dejar espacios sin cubrir, opta por el azúcar glas. Ahora, ten en cuenta que endulza mucho más que el granulado por lo que, si prefieres una preparación menos azucarada, deberás reducir ligeramente la cantidad. En ese caso, quizás debas obviar la adición de leche para que la masa no quede demasiado blanda.

Para la glasa:

  • 2 claras de huevo pesadas (quiero decir que las peses, no que sean inaguantables)
  • 1/4 cc de crémor tártaro
  • 5 veces el peso de las claras de azúcar glas o icing sugar
  • Unas gotas de zumo de limón
  • Colorantes blanco y azul claro
  • Azúcar granulado para decorar

Material necesario:

  • 3 mangas pasteleras
  • 1 boquilla del número 1 para la glasa de delineado
  • 2 boquillas del número 2 para la glasa de relleno y la glasa de adorno
  • Un pincel fino y de cerdas muy suaves

Elaboración:

Corta la mantequilla en cubos. Bate los huevos con los extractos de limón y vainilla.

Tamiza la harina, añádele el azúcar y mezcla bien. Agrega los cubos de harina y vuelve a mezclar hasta conseguir una textura grumosa. Haz un pozo en el centro y vierte en él los huevos. Continúa mezclando hasta que la masa sea homogénea.

Da forma de bola a la masa y divídela en cuatro porciones. Estira cada una hasta los 5 mm de grosor y colócalas entre papel de hornear, una encima de otra. Enfríalas durante, al menos, 2 horas.

Pasado el tiempo de enfriamiento, saca una de las masas y recorta las galletas, que deberás volver a hornear. Procede de la misma manera con las otras tres porciones. Une todos los recortes y amásalos de nuevo, repitiendo los pasos anteriores. Continúa de esta manera hasta agotar la masa.

Precalienta el horno a 180ºC. Coloca las galletas sobre una bandeja de horno cubierta con papel encerado y hornéalas durante 14-18 minutos (dependiendo del tamaño) o hasta que estén doradas sin llegar a tostarse. Sácalas del horno, déjalas reposar unos minutos sobre la bandeja y, después, colócalas sobre una rejilla para que se enfríen por completo.

Para preparar la glasa, echa el crémor tártaro a las claras de huevo y bátelas lo justo para que comiencen a espumar. Comienza a añadir el azúcar glas o icing sugar, siempre tamizado, y no batas en exceso: lo justo para que se integren los ingredientes. Es posible que debas recalcular la cantidad de azúcar conforme la mezcla vaya engordando. Para estas galletas, yo he empleado dos texturas: una más densa para el delineado (similar a la cola adhesiva) y otra más líquida para el relleno. Para obtener la primera, fue necesario añadir a las claras el quíntuple de su peso en azúcar.

Una vez obtenida la densidad de la glasa que estés buscando, agrega unas gotas de zumo de limón y divídela en dos porciones desiguales: 3/4 partes para la mayor y 1/4 parte para la más justa. A la primera, añádele unas gotas de colorante azul claro y a la menor, de colorante blanco. Cubre la glasa blanca con film transparente o un trapo húmedo. La parte azul, divídela de nuevo en partes desiguales y reserva la más pequeña, cubriéndola también. A la otra porción, añádele unas gotas de agua hasta diluirla lo suficiente para convertirla en glasa de relleno y déjala reposar al igual que las otras, cubierta de la misma forma.

Durante el tiempo de reposo, las burbujas de aire que haya absorvido la glasa durante el batido subirán a la superficie y podrás eliminarlas para que no estropeen el resultado final. Alisa la glasa con el dorso de una cucharilla o con una espágula de silicona, reventando las burbujas con cuidado.

Coloca las boquillas en las mangas pasteleras y vierte la glasa azul de delineado en la equipada con la del número 1; la glasa azul de relleno, en la manga con la boquilla del número 2. Con mucho cuidado, realiza el contorno de cada galleta con la glasa de delineado y rellénala con la glasa más líquida. Déjalas secar durante toda la noche.

Al día siguiente, prepara una manga con una boquilla del número 2 y vierte en ella la glasa de delineado blanca que habías reservado. Con cuidado, realiza la silueta de los cristales de nieve o la decoración que prefieras. Espolvorea un poco de azúcar granulado sobre la glasa fresca y deja secar durante varias horas. Con la ayuda del pincel, retira el exceso de azúcar.

Tus galletas están listas para embolsar y regalar. O para degustar: en ese caso, guárdalas en una lata hermética. Pero no te las comas todas tú, que compartir en este caso, además de una muestra de amor… ¡es salud! (Es muy triste, pero por mucho que emplees buenos productos las galletas decoradas siguen siendo perjudiciales para tu salud en cantidades superiores a tres por día, siete días a la semana. Snif)

Nieve de galletas

Los consejos de Sweetmariquilla:

  • Procura emplear huevos de tamaño M o L. En muchas ocasiones, para conseguir el enorme XL, inyectan agua o suero a través de las cáscaras y, además de lo poco natural que resulta, una clara aguada puede estropear la glasa.
  • Añade el colorante poco a poco. Por una parte, puedes añadir demasiado y obtener un color muy oscuro que no puedas arreglar. Por otra, la textura del colorante puede cambiar la de la glasa y licuarla cuando ya habías conseguido la densidad idónea. Además, el color de la glasa se intensifica durante el tiempo de reposo, así que cuenta con ello a la hora de teñirla.
  • En la medida de lo posible, emplea icing sugar en lugar de azúcar glas: es más fina y se integra mejor con los otros ingredientes.
  • Asegúrate de cubrir bien la glasa mientras reposa, no vaya a ser que entre aire en el recipiente y la seque.
  • Organízate: es prácticamente imposible hornear, decorar, secar y embolsar las galletas en un solo día. En primer lugar, porque deben estar completamente frías antes de comenzar a decorarlas. En segundo, porque la glasa necesita un mínimo de 8 horas para secarse del todo. En tercer lugar, porque tu espalda, tu salud física y tu equilibrio emocional te lo agradecerán. Realiza la labor en tres días y di adiós al estrés: amasa, corta y hornea las galletas el primero; aplica la primera capa de glasa el segundo (e incluso la segunda si lo espacias lo suficiente); termina la decoración y emolsa el tercero.

No me queda más que desearos a todos felices fiestas. De todo corazón. Celebradlas con música. Siempre.

¡Feliz Navidad!

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3 pensamientos en “¡Nieve!

  1. Pingback: Love is in the air! | sweetmariquilla

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