Muffins vs. Cupcakes vs. Muffins

¿Muffins o cupcakes? ¿Cupcakes o muffins?

¿Es que acaso son incompatibles? ¿Cuál es la diferencia entre un muffin y un cupcake? ¿Y qué hay de las madalenas?

Bueno, yo no soy ninguna experta más que en comérmelos, pero después de realizar algunas búsquedas he podido sacar ciertas conclusiones que expongo a continuación. Espero poder resolver vuestras dudas más elementales, aunque para ampliar esta información deberéis recurrir a fuentes culinarias más precisas.

Lo que está bastante claro es que cada uno de estos tres tipos de repostería tiene un origen diferente: las madalenas son francesas, los muffins son ingleses y los cupcakes, norteamericanos.

Las madalenas

Se trata de un dulce típico de la región de Lorena, en Francia. En castellano, variamos la ortografía del término entre “madalena” y “magdalena”. Etimológicamente, sería más correcto decantarse por la primera opción, pues su nombre galo original es madeleine. Sin embargo, también es cierto que este nombre se traduce en castellano como “Magdalena”, así que la confusión es común y comprensible. El diccionario de la Real Amademia Española admite las dos opciones y, además, nos proporciona información sobre su supuesta inventora: Madeleine Paumier. Según este diccionario, una madalena es un bollo pequeño, presentado en papel rizado, realizado con los mismos ingredientes que el bizcocho pero en otras proporciones. La receta tradicional incorpora huevos, harina, azúcar y mantequilla, aunque en España suele sustituirse la mantequilla por aceite de oliva o de girasol.

Los muffins

El muffin es un tipo de pan dulce de origen inglés que tradicionalmente se consumía en el desayuno o a modo de tentempié. A diferencia de las madalenas, el muffin puede incorporar una gran variedad de frutas, frutos secos, aromas, especias e incluso vegetales. Su textura resulta más compacta debido a que la masa se bate menos que la de la madalena, incorporando así menos aire. En la actualidad, distinguimos entre el muffin estadounidense y el muffin inglés, que todavía conserva una apariencia más cercana a la de las tortas de pan. La receta básica del muffin incluye huevos, harina, azúcar (aunque en menor cantidad) y grasa vegetal.

Los cupcakes

Los cupcakes, literalmente “pasteles de taza”, son pastelillos de origen estadounidense. Su nombre deriva de la forma en la que se cocían en su origen, allá por el siglo XIX: puesto que entonces no existían moldes específicos, se horneaban en tazas, ramequins o pequeñas cazuelas de barro. Su receta básica incluye huevos, harina, levadura y mantequilla, aunque cualquier receta de tarta puede adaptarse a su pequeño tamaño. Estos pastelitos se decoran con cremas o glaseados de multitud de sabores y colores, y son muy frecuentes en celebraciones y fiestas infantiles. Durante la última década, las series estadounidenses han dotado de fama internacional a estas mini-tartas, en especial “Sexo en Nueva York” (“Sex and the City“, de la cadena HBO”), cuyas protagonistas degustan e incluso hornean cupcakes en muchos de los capítulos.

La textura de los cupcakes se acerca más a la de las madalenas que a la de los muffins, si bien es todavía más esponjosa. No incorpora demasiado aire en la masa pero es muy frecuente que en su realización se emplee la leche o alguno de los derivados lácteos como suero y nata agria, lo que le proporciona una esponjosidad extraordinaria. A la masa de los cupcakes, igual que a la de los muffins, pueden añadirse frutos frescos y secos, aromas, especias, mermeladas, jarabes, chips de chocolate… Para el adorno, existen una infinidad de opciones y sabores, además de colores. No es sorprendente que la afición por estos pastelitos se extienda con tanta rapidez.

EN CONCLUSIÓN

Sí, sí. Todo eso está muy bien, pero… ¿cuáles son las diferencias entre todos estos dulces?

Puesto que todos incorporan huevos, harina y azúcar en distintas cantidades, podríamos indicar que una de las primeras diferencias entre madalenas, muffins y cucpakes es el tipo de grasa que emplean: mantequilla o aceite vegetal. Las madalenas y los cupcakes hacen uso de la mantequilla en la mayoría de los casos, mientras que las recetas de muffins suelen emplear las grasas de origen vegetal. Además, los muffins son de todos ellos los menos dulces, mientras que los cucpakes y las madalenas podrían llegar a disputarse el primer puesto.

La segunda diferencia se refiere al modo de preparación: la masa de las madalenas se bate bastante con el objetivo de incorporar una gran cantidad de aire, lo que provocará esas burbujas tan características. La masa de los cupcakes también se bate, aunque el objetivo no es el de incorporar tanto aire; la textura esponjosa y más húmeda suelen proporcionarla ingredientes líquidos como leche, nata, suero o crema. Por último, la masa de los muffins debe incorporar la menor cantidad posible de aire, por lo que ésta no se bate sino que se mezcla ligeramente hasta la incorporación de los ingredientes.

Una tercera diferencia es sobre los aditivos. No, no los aditivos artificiales sino todos aquellos que le dan “gracia” a la masa: trozos de fruta o frutos secos, aromas y especias, algunos vegetales u hortalizas… ¡O incluso todos ellos juntos y revueltos! Normalmente, los muffins incorporan alguno o varios de estos ingredientes. También son muy frecuentes en los cupcakes y están mucho menos frecuentes en las madalenas que, como mucho, pueden incorporar zumo o ralladura de cítricos, trozos de chocolate, o glaseados de azúcar o chocolate.

La cuarta de las diferencias es la más visual y se refiere principalmente a los cupcakes. Si son también conocidos como fairy cakes (“pastelitos de hadas”) no es por casualidad: todos esos maravillosos adornos los hacen tan atractivos que es difícil resistirse. Las madalenas pueden cubrirse con chocolate o glaseado, pero es bastante infrecuente que los muffins se decoren.

Por último, voy a hacer una distinción con un alto grado de subjetividad. Se trata del momento más adecuado para degustar cada una de estas delicias reposteras. Para mí, los cupcakes no llegan a ser tartas propiamente dichas pero están muy, muy cerca de los pasteles. Por eso, me parecen perfectos para celebraciones, meriendas infantiles, postres… En circunstancias ordinarias, considero que son demasiado calóricos y prefiero sustituirlos por alguno de sus primos hermanos. Principalmente, los muffins. Estos bollitos me encantan y, como pueden hornearse en una gran variedad de recetas, nunca me canso de idear nuevas recetas. Al no llevar cremas ni glaseados, son menos calóricos aunque no por ello dejan de ser energéticos. Por eso me parecen perfectos para los desayunos o meriendas. Tanto en el caso de los cupcakes como en el de los muffins, me gusta aprovechar las frutas y verduras de temporada para evitar consumir la menor cantidad de productos procesados, aunque no me resisto a las mermeladas o pastas de frutas. Por último, y aunque me avergüence reconocerlo, desde que he entrado en el mundo de los muffins y de los cupcakes, las madalenas me parecen un poco sosas. Siguen gustándome mucho, pero ahora las encuentro ligeramente limitadas. Eso sí, cortadas en cuartos y bien mojadas en cacao caliente… ¡no tienen rival!

En algún lugar de la red he leído que alguien añadía una diferencia más: la auditiva. “¿Auditiva?”, pensaréis. “¿Pero es que dicen algo?”. Bueno, decir, lo que se dice decir… La autora del comentario lo relacionaba con el ruido que cada uno de estos bizcochos haría si algún inconsciente, en lugar de comérselos, decidiera arrojarlos contra una pared. El cupcake haría algo parecido a “chof”, mietras que el muffin sonaría como “ploc”. Supongo que la madalena haría más “pufffff”. (Nótese que el comentario original era en inglés, por lo que he debido traducir las onomatopeyas lo mejor que he podido. Jiji).

En resumidas cuentas, que ya sean madalenas, muffins o cupcakes; cupcakes, madalenas o muffins; muffins, madalenas o cupcakes… ¿Alguien tiene alguna objeción para incarles el diente?

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8 pensamientos en “Muffins vs. Cupcakes vs. Muffins

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  7. Me encanta tu post. Lo que al principio podría ser “un grupo de bizcochillos similares” pasa a ser un encuentro de personajes (bizcochillos) cada uno con una personalidad bien diferenciada y un universo de posibilidades…

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