Cupcakes de champán

Se acercaba el cumpleaños de mi padre, un grandísimo aficionado tanto al champán como al cava, y me pregunté si no sería posible sorprenderle con un postre que incorporase algunas de sus debilidades. Había visto imágenes de cupcakes de cava y de cerveza y sabía no solamente que la receta es posible sino que además, por los comentarios de los internautas, es exquisita.

He de confesar que mi padre me había pedido algo tan tradicional como el flan para el postre de la comida de su cumpleaños. ¡Flan! Pero yo tenía estos cupcakes en mente y creo que no me equivoqué al hacer caso omiso de su petición: ¡ni se acordó del flan!

Una vez decidida, pasé varias horas navegando por internet buscando recetas. Encontré no pocas, pero ninguna de ellas llegaba a convencerme. Y eso que tenían una pinta… Así que me arriesgué y, cogiendo una idea de aquí y otra de allá, elaboré mi propia receta.

Lo que sí tenía claro es que, para la cobertura, iba a emplear el buttercream de merengue suizo. Quería reducir por todos los medios la cantidad de azúcar de la crema sin perder consistencia y el merengue es ideal en este aspecto. Es cierto que su elaboración lleva un poco más de tiempo que el buttercream sencillo pero la dedicación merece la pena. Suave, esponjoso, delicado… Tiene un sabor a mantequilla más intenso que otras cremas que en mi casa nos encanta. Además, puede aromatizarse y teñirse sin ningún problema. Ay, sólo de escribirlo ya me entran ganas de volver a hornearlos, ¡y eso que he estado toda la mañana en la cocina!

Años y años de películas románticas han hecho mella en mi subconsciente y en cuanto pensé “champán” me vino a la cabeza “fresas”. Al más puro estilo Pretty Woman, cuando Richard Gere afirma, todavía sin saber muy bien qué hacer con Julia Roberts (bueno, ejem, sí que sabía qué hacer con ella…), que el champán potencia el sabor de las fresas.

Así que añadí a la masa una buena ración de mermelada de fresa con grandes trozos de fruta. Ñam. Y champán, claro. Fue todo un acierto porque la parte más líquida de la mermelada se fundió con la masa mientras que los trozos aportaron la sorpresa.

Las cápsulas tan bonitas son de Vestli House, elegidas específicamente para la ocasión. Claro, la cuestión era que se trataba de unos cupcakes para un hombretón de pelo en pecho y no me parecía adecuado diseñar cualquier cursilería que a las chicas siempre nos gusta y que merece expresiones del tipo: “¡Qué monos! ¡Aaaaaay! ¡Qué cucos! ¡Ay, por favor!” y tonterías por el estilo. Y, claro, el tono del buttercream debía combinar con las cápsulas, así que no tenía más opciones: blanco o negro. Y es que el negro me pareció taaaaaan elegante. ¿Está muy mal que presuma de cupcakes? ¡Es que estoy muy orgullosa del resultado!

Pero lo más divertido fue realizar la decoración. Solamente seríamos cinco personas a comer el día del cumpleaños, lo justo para fabricar un “retrato” de fondant y cuatro plaquitas en las que después escribí las letras de la palabra “papá”. Sí, y yo decía que no quería cursilerías. Disfruté mucho pensando cómo iba a retratar a mi padre y convertirle en un personaje de fondant. Primero, corté la circunferencia que haría de cabeza, dos mechones de pelo gris y las dos partes del mostacho, y dos ojitos negros. Cuando estuvieron secos, los humedecí ligeramente con agua y pegué todos los elementos. Este es fue el resultado:

Jiji. Aquellos que conocéis a mi padre no podréis evitar ver el parecido…

Para las plaquitas, corté cuatro cuadrados medianos con un cortador liso y otros cuatro más pequeños con uno de borde flautado. Había teñido el fondant en dos tonos de rojo, primero más claro para las placas pequeñas, y después añadiéndole más colorante para las placas grandes. Una vez que estuvieron secas procedí igual que con la cabecita: humedecí las pequeñas y las pegué a las grandes. Las letras las escribí con un rotulador de tinta comestible. Y sí, nos comimos todo.

Con las cantidades que empleé para realizar los cupcakes de champán salieron, ¡qué alegría!, más de cinco. Así que tuve la oportunidad de dedicarme a jugar con el fondant y probar un nuevo método de realizar rosas sin otros utensilios que un cuchillo y una funda de plástico transparente. Alma Obregón, de Objetivo: Cupcake Perfecto, tiene un tutorial estupendo al respecto y es tán fácil que yo, que no soy demasiado habilidosa en cuanto al modelado se refiere, fui capaz de fabricar esta rosa tan bonita (pues sí, qué pasa, ya estoy presumiendo otra vez):

Luego utilicé un pincel fino y purpurina comestible para pintar los bordes de los pétalos. ¿No os gusta? ¡A mí me encanta! Ya estoy pensando en otras posibilidades cupcakeras para modelar más rosas…

CUPCAKES DE CHAMPÁN

Ingredientes para 18 cupcakes:

  • 125 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 200 gr de azúcar
  • 2 huevos
  • 1 cc de extracto de vainilla
  • 210 gr de harina
  • 1/2 cc de levadura química
  • 1/4 cc de bicarbonato sódico
  • 1/4 cc de sal
  • 80 ml de nata agria
  • 80 ml de champán (o cava)

Elaboración:

Precalienta el horno a 180ºC. Coloca las cápsulas en el molde para cupcakes.

Tamiza la harina, la levadura, el bicarbonato y la sal. Mezcla la nata agria y el champán.

Bate la mantequilla con el azúcar hasta obtener una crema esponjosa de color pálido. Añade los huevos de uno en uno, batiendo entre cada adición. Agrega la vainilla. Incorpora la harina y la mezcla de champán de manera alterna, comenzando y terminando por los ingredientes secos. Mezcla bien todos los ingredientes.

Vierte la masa en las cápsulas para cupcakes y hornéalos durante 17-20 minutos o hasta que estén completamente cocidos. Retíralos del horno y déjalos enfriar.

Para la crema de champán:

Calienta una taza de champán hasta reducirla a 2 cs y déjala enfriar. Bate 250 gr de mantequilla a temperatura ambiente con 450 gr de azúcar glas tamizada. Agrega la reducción de champán y 1 cs más directamente de la botella y mezcla bien.

¡Decora tus cupcakes!

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5 pensamientos en “Cupcakes de champán

    • Giohanna, puedes hacer una mezcla de nata y zumo de limón o vinagre blanco: añádele una cucharada sopera de uno de los dos a la nata a temperatura ambiente y deja que se corte. Quince minutos después estará lista para usar. En cualquier caso, no hay problema en usar la misma cantidad de nata normal o leche entera, aunque la nata agria le da una textura más especial. Espero haberte ayudado, gracias por tu visita y tu consulta.

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